viernes, 29 de mayo de 2009

Mi amiga la bruja

Cliserio Lozada regresaba a su casa, al oscurecer desde el rancho de la venta a donde había ido a visitar a la virgen del transito, tradición que mucha gente de campo y de los alrededores poseía, visitaban a la virgen que muere durmiendo sin pasar por el tormento de la agonía conciente.

Esa noche del 13 de Agosto de 1955, se presentaba con su acostumbrada quietud, el conocía bien el camino hacia el rancho “Los cuartos” y su fiel acompañante, un burro que conservaba desde hacia tiempo le ayudaba en su recorrido; caminaba de regreso a casa por el sendero, solo escuchaba de vez en cuando el canto de los grillos y el trote ligero de su burrito.

Iba tratando de llevar sus pensamiento en dirección de las múltiples faenas que lo esperaban al día siguiente y el petate que esperaba para el descanso, cuando de pronto en la oscuridad de la noche, vio unas luces como “Chupiritos” que pasaban de un lado a otro, los mantuvo en su vista por un tiempo, pero continuaba caminando… -¡Que tonterías! -Pensó para si mismo y así continuo para descubrir que al paso de los minutos no reconocía los árboles que flanqueaban su camino.

Su corazón comenzó a latir con mas fuerza y trato de mantener la calma sin negar la situación cuando noto que estaba perdido, de pronto y de la nada, vio una luz, un vislumbre, era una media luna, formada por linternas ferrocarrileras, un medio circulo perfecto; podía verlo con claridad debido al firmamento oscuro, tomando un poco de aire dijo:
-Ave Maria Purísima, ¿Por donde ando? ¿Por donde voy yo? –

Y en ese mismo instante esa media luna brinco hacia el lado derecho, lejos de donde se encontraba, Cliserio alzo la vista y vio como las estrellas del firmamento quedaban ante sus ojos, como si hubieran jalado las cuerdas invisibles del velo de un telón y este las dejara al descubierto, una voz de mujer lo saco de sus pensamientos: - Su casa no es por acá señor, es para arriba-

Como por arte de magia su burro se encamino por el lugar correcto, el giro y miro hacia atrás esperando ver a la dama, nadie…¡¡¡nada!!!, así que prosiguió su camino.

Al día siguiente su esposa le pido acompañarla junto con su madre a traer unas tunas en una huerta, el amable como siempre las escolto.

Al llegar a dicho lugar, cansado por la noche anterior y en vista que no había cambiando si quiera sus ropas, decidió acostarse bajo la sombra de un árbol, pero al hacerlo, un dolor en el brazo derecho se lo impidió, se reviso y descubrió para su sorpresa que su camisa y chamarra estaban rotas, pero no alcanzo a ver la causa de su dolor, llamo de inmediato a su mujer y al no saber ella de la herida que su esposo tenia, invito a la vez a su madre Doña Pila, quien con una sonrisa en la boca, explico que era una mordedura y le faltaba un diente.

Riéndose después de Cliserio ya que el siendo un joven de 36 años, fuerte y trabajador, una bruja vieja lo había chupado.

Cliserio nos asegura que las vio más veces y en su experiencia las brujas existen.

Hay historias de aparecidos, almas en pena y luces malas, historias que nos sugieren la inquietante idea de que hay otro mundo, además del nuestro y que algo o alguien llega a veces hasta donde nosotros… venido de Dios sabe donde.

2 comentarios:

  1. Suupeer!!osea no es cuento esa expresión de "ahora si te chupo la bruja", este tipo de narraciones me encantan... buen post =)

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  2. Gracias por compartir sus experiencias, su historia y su fe. Felicidades por esta iniciativa...

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